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Gol del Mingo Vidal (Clamater)

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Era otro Domingo más en el pueblo, otro Domingo de fútbol, ese día nos tocaba jugar contra la Plazuela, a mi recién me habían pasado de las infantiles a jugar en la 3era, jugaba de 9, en la tercera jugaban los cracks que ya venían en retirada, los más negados pa la pelota y algunos cabros chicos, uno de mis compañeros era el conocido Mingo Vidal, un hombre de unos 40 años por ese entonces, forjado en el campo, esforzado y bueno pal trabajo, padre de dos hermanas que eran unas de las más lindas de Lo Miranda, don Mingo, a su manera, era un motivador nato, jugaba de 5, era alto y robusto, un físico pesado y difícil de moverlo, no era un talento, pero lo que le faltaba de técnica le sobraba en corazón.

Ya mijito, me dijo ese día, le vas a pegar de afuera hoy, yo te voy a pasar la pelota y le vas a pegar de afuera... jamás le he pegado muy fuerte al balón, no tengo esa cualidad, lo mío era el regate, la gambeta y el oportunismo en el área, pero el Mingo ese día me insistía en que le pegara de afuera, hice como tres intentos y nada, todos devueltos por la defensa, íbamos perdiendo 0 a 1. Al final del primer tiempo, el pipi, un zurdo muy talentoso, se arrancó por la izquierda, desbordó y casi al llegar al corner sacó un potente remate que se metió en el ángulo, quedamos iguales, el Mingo en el entretiempo me dijo que el partido teníamos que ganarlo, que éramos mejores, que yo era jóven y tenía que correr más, que le pegara de afuera, pégale de afuera que el arquero es malo!!!! Me dijo.
Mas o menos en la mitad del segundo tiempo, los centros llovían en nuestra área el arquero pasó a ser figura y el Mingo también, cabeceaba, despejaba como podía, hacia fouls, corría de un lado a otro "bajando" rivales, en eso estaba, cuando de repente en un despeje que hace don Mingo Vidal, llega la pelota al centro de la cancha, da un bote y cuando venía cayendo, me grita...
Pégale de afuera cabro e mierda!!!!
 
Antes que diera el segundo bote le pegué con el alma, la pelota se elevó, pasó por encima del arquero y se clavó en el fondo del arco... Gol Csm!!!! Corrí donde el Mingo y salté a abrazarlo, mientras me abrazaba me dijo, "viste negro, teniai que pegarle de afuera no más", ganamos 2 x 1 pero el segundo gol no fue mío, fue la proyección del despeje del Mingo, ese gol fue de él, fue del Mingo Vidal.

Arco solitario (Clamater)

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El potrero se comienza a colorear con el inconfundible pasto medio amarillo, clara señal de que el otoño está comenzando, el suelo es disparejo, antes hubo siembras en ese terreno, está con algunos hoyos pero no tantos como para no poder chutear, lo circundan por un lado cinco eucaliptos en fila, que se mueven al compas del viento y esparcen su inconfundible aroma en el aire, por el otro lado una cerca hecha de alambres púas y a los costados un límite natural de zarzamoras, tiene el aspecto de un romboide de unos cuarenta por cincuenta metros, al medio hay tres palos, dos en posición vertical, de dos por dos pulgadas, torcidos por la sequedad, de color plomizo, de un metro noventa de alto y un palo horizontal de tres metros veinte, que está puesto encima de los anteriores y que se une en sus esquinas con unos clavos oxidados y un cordel quemado por el sol, de lejos se vería como un rectángulo perfecto si no fuera porque el horizontal esta guateado al medio. En el suelo, bajo los tres palos, descansa una pelota de plástico, que tiene un hoyito por donde perdió el aire original, pero con el calor del sol que va quedando, se mantiene semi inflada... más allá, a lo lejos, por entre los alambres púas, agachados, vienen entrando cuatro mocosos de unos once años cada uno, dos a guata pelada, uno con ojotas y el otro calza unas zapatillas remendadas con hilo de zapatero que el mismo arregló.

Campeonato Yupi-Caricia (Clamater)

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La cancha de nosotros era mucho más buena... lejos, de cemento con arcos de fierro y redondos, deben haber sido los únicos arcos de verdad en todo el pueblo, Lo Miranda... ¿que significa?, lo de Miranda, lo que le pertenece a Miranda, Pedro de Miranda y Rueda... cuanta descendencia dejaste... varios buenos pa la pelota y uno de ellos era el Lucho, Lucho Miranda.

Nosotros nos sentíamos confiados en que podíamos derrotar al equipo de la plaza, eran buenos y eran pelusones y eran pinganillas pero nosotros teníamos una cancha bacán, no porque nuestras familias tuvieran mejores oportunidades o más lucas, sino que tuvimos la buena suerte de que llegó a vivir a la calle don Fredy, un arquitecto pudiente, un loco que escapó de la voragine y demencia citadina, arrancó de acá, de Santiago y se instaló allá, en el campo y se hizo la media casa, con piscina de verdad, de esas de cemento y con pasto, pasto verde sin champas, un jardín maravilloso y una pajarera gigante, con camarotes y todo... y ahí entremedio de ese palacio rural... una cancha, una maravilla que la primera vez que la vi, me emocioné y pensé que afortunados los hijos de esta familia.

Pero no, don Fredy era distinto, el hombre lo primero que hizo cuando terminó su casa, fue invitar a todos los niños que vivíamos en esa calle a jugar baby en la cancha nueva y de ahí no paramos más, todos los Sábados sagradamente había pichanga y don Fredy era uno más de los jugadores, los cabros de la plaza siempre quisieron jugar ahí, así que entre todos armamos un partido de ida y vuelta, primero jugaríamos en la cancha de don Fredy y devuelta en la cancha del colegio, cerca de la plaza y esta vez era con premio. Dos jugos en sobre, cada equipo ponía uno y el ganador se llevaba los dos, nosotros juntamos las monedas como pudimos para comprar un Caricia de guinda y los pelusones llegaron con un Yupi de frutilla, la plata en ese tiempo en las manos de esos niños no existía, hubo que pedirle a los papás y quedarse con uno que otro vuelto y con eso comprar los premios.
Los partidos fueron anécdotas, ganamos de local y de visita se reforzaron con el lucho Miranda que vivía en nuestra calle, pero el muy traidor jugó por ellos ese dia, el flaco era bueno y nos ganaron con varios goles de él.

Al final, la premiación y como estábamos un partido para cada uno, con un carisello sellamos la suerte y claro!, no andabamos con la estrella ese día, así que los de la plaza se quedaron con los dos sobres de jugo... cuando veniamos saliendo de la cancha del colegio, derrotados y sin premios, después de haber tomado aguita de la manguera no más, apareció el felo uno de los pelusones del equipo ganador, se paró con dos botellas de dos litros en sus brazos y nos grita:
- "Cabros!, ¡Vengan a tomar jugo con nosotros!"

Así que ahí, en medio de la cancha, sentados alrededor del circulo central y cuando ya el sol se empezaba a esconder detrás de los cerros y pintaba el arrebol, estuvimos haciendo correr las dos botellas de boca en boca, limpiando el gollete con la palma de la mano, con ese gesto olvidado por el tiempo y conversamos repasando las mejores jugadas y las patadas que le había pegado el Castillo al flaco Miranda, hasta que la noche nos llamó a cada uno para nuestras casas.

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