¿Juguemos Atari?
El rumor corría rápido: "El Perez tiene un Atari". Era suficiente para que todos los cauros se congregaran en su casa, un ritual casi sagrado que comenzaba apenas terminaban las tareas del colegio. Ahí estaban, en la casa del Perez, apiñados en el living, con los ojos fijos en el televisor, esperando a que la casetera dejara de chirriar y cargara el juego, y obviamente que no se pasara de largo. Ese sonido, que para cualquiera podría ser irritante, para nosotros era música celestial
El Atari 800 XL era una puerta a mundos inimaginables. Juegos como Boulder Dash, Pac-Man, Montezuma o Donkey Kong, no solo llenaban las tardes de aventuras, sino que también creaban historias y leyendas que se contaban en los recreos y en las esquinas del barrio. Cada vez que un nuevo cassette llegaba a sus manos, era como encontrar un tesoro escondido.
La dinámica era simple pero emocionante: cada uno esperaba su turno con paciencia, aunque a veces aparecía el hermano chico del Perez, el Carlitos, y siempre se colaba el pendejo. Los gritos y las risas llenaban el living, y el puntaje más alto se convertía en un trofeo invisible.
El intercambio de cassettes entre los amigos del barrio era una práctica común. "Te cambio el River Raid por el Frogger”. Así, los juegos viajaban de casa en casa, y las historias de nuevos récords y ”papitas” se multiplicaban.
Una tarde, mientras mi hermano y yo caminábamos, apareció un niño que no conocíamos y nos preguntó si teníamos juegos para cambiar. Era Álvaro. Así conocimos a Álvaro y a su hermano Claudio, con quienes rápidamente nos hicimos amigos. Claudio tenía una habilidad especial, hacía desaparecer el corredor en el Decathlon tan rápido y sincronizado que movía el Joystick…
Pero el Atari no era solo diversión; también despertaba la curiosidad y el ingenio. Algunos, como el Pili, empezaron a interesarse por la programación. Libros de BASIC y otros lenguajes circulaban entre ellos, y de vez en cuando, uno de los más audaces se atrevía a escribir sus primeros códigos. No siempre funcionaban, pero cuando lo hacían, era como si hubieran descubierto fuego.
En medio de todo esto, el Atari 800 XL se convirtió en un símbolo de una época. No era solo una consola; era el inicio de una era digital en Chile. Introdujo a toda una generación a la tecnología
Las historias de esas tardes, donde cada partida era una aventura y cada juego una puerta a un nuevo mundo, siguen vivas en la memoria de quienes las vivieron. El Atari 800 XL no solo transformó la manera en que los niños jugaban, sino que también forjó amistades y encendió sueños. La nostalgia que muchos sienten por esa época refleja su impacto duradero, convirtiendo al Atari en un ícono de una infancia dorada en los barrios chilenos.
¿Qué quieren que le haga? (japezoa)
Así tal cual como suena ¿y qué quieren que le haga?, Yo sé que hay mucha gente involucrada para llegar a gritar por primera vez Campeón, pero digan lo que digan, siempre termino en lo mismo.
TV Tiempo (japezoa)
Los Partidos de Zamorano (japezoa)
Muchos ni siquiera se pueden imaginar un mundo sin Internet, imagínense uno sin siquiera celulares y sólo 2 canales, TVN y Canal 13. El Megavisión llegó recién en los 90 y encima llegaba todo llovido, algo de que las antenas estaban más cerca de Chillán porque era más grande nos decían algun que lo escuchó quizás de quién, la cosa es que la nuestra al menos, había que dirigirla para el Norte, pero TVN y Canal 13 se veían bien cuando estaba para el Oeste. Cuando el Colo iba a jugar la final de la Liberadores, ahí si que vi ollas, tapas de ollas y cuanta cosa exista para las "Parabólicas marca ACME", algunos parecían Transformers.
Un par de años más no más y llegó la modernidad a la ciudad, ¡Televisión por Cable!, no me acuerdo cuántos canales habían, no creo que más de 30, pero era un mundo nuevo que se abría. El tema es que salía carísimo, por lo que no todos lo tenían, o mejor dicho muy poco de mis amigos lo tenían. Por esas cosas del destino, justo el papá del Claudio que era Contador, le llegó llevar la contabilidad de esa empresa, algo así con Cablevisión Bío Bío. Con eso fue de los primeros en tener cable.
Ahí conocí MTV y Alfredo Lewin, que creía tenía la pega más bacán de todo el planeta, o sea le pagaban por pasar videos de grupos de música y conocerlos. También me acuerdo haber ido a ver la pelea de Mike Tyson que duró como 10 segundos. El canal que lo transmitía, que era de Colombia, Caracol, tuvo que empezar a anunciar a todos los auspiciadores de una, porque los tenía distribuido para los 15 round, estuvo como 5 minutos diciéndolos, hasta el almacén de la esquina nombró. Otra cosa que me enteré ahí y que siempre recuerdo, era que me enteré que empezó la Guerra entre EEUU e Irak, la Guerra del Golfo. A propósito de MTV, Slayer estaba tocando un concierto en contra de ella en ese mismo momento. Mandatory Suicide.
En ese mismo tiempo, Bam Bam Zamorano jugaba en el Real Madrid y los partidos se veían en familia, con empanadas, cazuela y ensalá a la chilena, en el almuerzo del fin de semana. En la mesa también estaban siempre: Héctor Vega Onesime diciendo algunas frases para el bronce, como "Si esa pelota entraba era gol" o las onomatopeyas "¡Ve!, ahí le pega... ¡Tic!", a Miltonteras y a Juan Miguel Ramirez, con su clásico "col, col, col".
Acá viene una anécdota o leyenda, yo nunca supe y hace pocos años mi hermano me contó. Me contaba que algunos partidos del Real Madrid los daban en diferido en Megavisión, y el Álvaro, el hermano chico del Claudio, veía antes los partidos en el cable y cuando el Real jugaba, por ejemplo de local y con un equipo que iba mal en la tabla, por ejemplo contra el Albacete y perdía, se iba al Pool de Don Lucho a ver el partido que recién iba a comenzar y le apostaba a alguien una bebida, en contra del Real. Hasta el empate le regalaba a algunos que se ponían medios duros. Alguno caía siempre, la tentación es más fuerte...
Autogoles (japezoa)
El partido con todos (japezoa)
Los primeros y el último (japezoa)
En las pichangas casi todo se improvisaba a la hora de armarlas: la cancha era la vereda o la calle, si total autos casi ni pasaban, así que un grito de "¡Auto!", se paraba todo y unos segundos después como si nada. La pelota podía ser de tenis, de plástico, de playa o de casco. Ni el aire importaba tanto, con tal de que rodara bastaba.
Siga, siga (japezoa)
El Larengo (japezoa)
No éramos amigos, basta con decirles que hasta el día de hoy no sé su nombre real, sólo que le decían "el Larengo" y que vivía en una de las poblaciones de las de al lado de las nuestras.
Cuando era chico, salía a caminar sin un rumbo fijo en busca de alguien que juntara láminas. Ni siquiera era necesario que llevaras el álbum, cuando te quedaban pocas te las sabías de memoria, sino la otra alternativa era andar con un papelito con los números y lo ibas tachando. En una de esas caminatas, tratando de completar el de Italia 90, conocí al personaje de esta historia.
La cuestión es que, al primero que se le cruzara por delante, uno lo miraba y le preguntaba: "¿Tení láminas?". Luego de su respuesta afirmativa comenzamos el ritual: Le paso mi "turro" de láminas, y él me pasa el suyo. Hasta ahí todo bien, lo raro empezó cuando al pasar de una lámina a otra decía "larengo, larengo, no larengo, larengo, larengo..."
Goleado en Bicicleta (japezoa)
Nuestra Bombonera (japezoa)
Taca-Taca con Offside (japezoa)
Allá en el sur, en la casa del "Negro", su papá, el "tío Raúl", tenía el típico negocio donde uno iba a comprar golosinas y las mamás, algo que faltó para el almuerzo o la once, sin tener que ir al Supermercado. La cosa es que, visionario el hombre, había ampliado el giro, y puso atrás, en el patio un taca-taca y 2 videojuegos, el Slap Fight y el Double Dragon. Era como que nos hubieran traído Fantasilandia a la vuelta de la esquina.
Un día que fuimos a jugar más tarde de lo habitual, estaban los más grandes en el taca, pero no sólo eso, estaban los más pro y en un campeonato. No habían apuestas, sólo era por el honor y zafar de pagar la ficha, pero si alguien hacía un remolino, sabían que le esperaban sus merecidas patas en la raja.
Como había que hacer fila, mientras miraba al que estaba jugando en el Double Dragon, de repente escucho que el "Samba" grita "Offside!!! Offside!!!", cómo no entendí cómo podía ser eso posible, me acerque lo que más pude, o mejor dicho, hasta donde mi instinto me dijera, no quería que se notara mi presencia, tenía que pasar piola, porque para mí, esto era como estar en una pelea de gallos clandestinos. Igual caché todo y como se las ingeniaron para poner esta regla al taca: Cuando había un gol, el que estaba jugando al arco, rápidamente trataba de alcanzar con su mano la pelota antes que se fuera por la canaleta. Si lo lograba era Offside sino, obviamente que era gol. Estos weones habían inventado el VAR hace más de 25 años atrás... ¡y encima este no se equivocaba!
¡Soy Inocente! (japezoa)
La Copa de la redención (japezoa)
Gol del Mingo Vidal (Clamater)
Ya mijito, me dijo ese día, le vas a pegar de afuera hoy, yo te voy a pasar la pelota y le vas a pegar de afuera... jamás le he pegado muy fuerte al balón, no tengo esa cualidad, lo mío era el regate, la gambeta y el oportunismo en el área, pero el Mingo ese día me insistía en que le pegara de afuera, hice como tres intentos y nada, todos devueltos por la defensa, íbamos perdiendo 0 a 1. Al final del primer tiempo, el pipi, un zurdo muy talentoso, se arrancó por la izquierda, desbordó y casi al llegar al corner sacó un potente remate que se metió en el ángulo, quedamos iguales, el Mingo en el entretiempo me dijo que el partido teníamos que ganarlo, que éramos mejores, que yo era jóven y tenía que correr más, que le pegara de afuera, pégale de afuera que el arquero es malo!!!! Me dijo.
Mas o menos en la mitad del segundo tiempo, los centros llovían en nuestra área el arquero pasó a ser figura y el Mingo también, cabeceaba, despejaba como podía, hacia fouls, corría de un lado a otro "bajando" rivales, en eso estaba, cuando de repente en un despeje que hace don Mingo Vidal, llega la pelota al centro de la cancha, da un bote y cuando venía cayendo, me grita...
Pégale de afuera cabro e mierda!!!!
Arco solitario (Clamater)
Campeonato Yupi-Caricia (Clamater)
Pizzi: Creer lo Imposible (Diego Quinteros)
Juego Sucio (Francisco Sagredo / Fernando Tapia)
Pablo Guede: Respirar Fútbol (Matías Navarro)
Barrio Bravo (Roberto Meléndez)
Historias Secretas Del Fútbol Chileno 3 (Luis Urrutia O'Nell "Chomsky")
Fútbol (Osvaldo Soriano)
Violencia 1 - Fútbol 0 (Nicolás Lithitx)
La materia del libro es la violencia en el fútbol. ¿Qué son las barras bravas? ¿Por qué existen? ¿De qué viven? ¿Cómo es el hincha? (que no es lo mismo que el barra) ¿De qué manera el periodismo trata el tema? Las banderas, los cánticos, el racismo, el rol del policía, de los árbitros, las medidas de seguridad. Muchas circunstancias que hacen que todavía no encontremos la solución definitiva para erradicar la violencia de las canchas. Este texto tampoco lo es. ¿Sería fácil no? Simplemente, es una recopilación de datos estadísticos que nos harán ver que los salvajes llevan muchos más años de lo que imaginamos.
”Violencia 1- Fútbol 0” pretende ser útil para periodistas y también para el lector común interesado. Por ahora el resultado es negativo pero hay tiempo para darlo vuelta.
Los Invencibles y otros Cuentos (Nicolás Lithitx)
“Los Invencibles” es un club de fútbol que sólo cosecha derrotas. Por lo tanto, después de cambiar jugadores, técnicos y hasta a la recepcionista deciden contratar a un detective para conocer el motivo de los continuos fracasos. En “Las Memorias del fútbol” un periodista se encuentra con un glorioso jugador del pasado al que debe ayudar, mientras que Dante pone en juego su amor por Carol en “Es sólo fútbol”. “El clásico de las Galaxias” es una parodia mordaz de Star Wars en la que las estrellas se miden en un partido único. “Parecen niños”, “Mi primera vez” y “El crack de Rio Tembleque (una historia vivida antes de Los Invencibles)” completan esta obra del autor, que es bienvenida por el público futbolero.
En suma, un Lithitx sarcástico e imperdible. Para los amantes de la literatura deportiva y para los que están camino a serlo.
Los 11 Caminos Al Gol (Marcelo Bielsa / Eduardo Rojas)
Los once caminos al gol es un modo de recuperar esa labor, que es indeleble aunque el fútbol siga su marcha con nuevos técnicos y resultados. El periodista y hoy dirigente Eduardo Rojas Rojas lleva de la mano al lector a lo largo de una serie de “clases magistrales” impartidas por Bielsa como DT de Chile en un libro que nos muestra su pensamiento más profundo. Un libro que, además de ser un perfecto manual de fútbol, puede llegar a postularse como un método para enfrentar casi cualquier desafío: con ideas, pasión y trabajo, todo en dosis masivas.
Balón Dividido (Juan Villoro)
De Bielsa a Sampaoli (Rodrigo Astorga / Armando Silva)
Historias Sudamericanas en las Copas del Mundo (Harold Mayne-Nicholls)
La Roja. Historias de la Selección (Carlos González / Luis Navarrete / Braian Quezada)
El trabajo pionero del reconocido estadístico Luis Navarrete y el estilo narrativo de Carlos González y Braian Quezada se unen para dar forma a historias que se creían perdidas en el tiempo y a otras más recientes de las que todavía no se ha dicho todo. Así, la lista comienza con Guillermo Subiabre y el Mundial de 1930, pasa por Jorge Robledo; sigue con las glorias de 1962, las selecciones de Carlos Caszely y Elías Figueroa, Francia 1998 y Sudáfrica 2010, entre otros.
También hay espacio para testimoniar insólitas –y en algunos casos desconocidas– experiencias de la Roja en instancias no mundialistas, durante 1919 y 2000, además de un espacio dedicado a las curiosidades de Jorge Sampaoli y de los jugadores que lideraron la clasificación a Brasil 2014.
Todo es Cancha (Varios Autores)
Con Todo mi Afecto (Alejandro Apo)
Dios Es redondo (Juan Villorro)
Cuentos de los Años Felices (Osvaldo Soriano)
Resumen: Cuentos de los años felices: historias imborrables en las que lo personal y lo colectivo se iluminan mutuamente. Las tres partes del libro permiten encontrar las claves familiares que impiden al olvido jugar a la escondida. Los cuentos que recuperan la memoria del padre, los que narran las historias que los manuales escolares siguen negando, los que mezclan la ficción y el recuerdo en ese último refugio de la épica, el fútbol. En la primera parte, "En nombre del padre", la presencia del progenitor "contreras", empleado público y enemigo acérrimo de Perón, entusiasta diseñador de planos y destructor de motores, se conjuga con el peronismo de juguete de la infancia y sus camisetas de fútbol regaladas, con la primera novia y el primer gol. "Otra historia" cuenta aquello que debimos aprender al margen de la enseñanza oficial: los riesgos que corrieron esos otros padres -San Martín, Belgrano, Moreno, Saavedra- para convertirse tal como eran -débiles, terrenales, endeudados-en héroes de la patria. "Pensar con los pies", finalmente, habla del fútbol que se juega y del que soñamos despiertos, de la fantasía de una contienda deportiva en una Patagonia poblada de personajes reales e imaginarios.
Los acontecimientos y los mitos que nos pertenecen, corresponden también a este estilo memorioso y sonriente, conciso y conmovedor en su exactitud y laconismo. La sabiduría, el humor y la nostalgia de Osvaldo Soriano consiguen devolvernos un ayer impregnado de presente para que la felicidad no tenga que asociarse con la amnesia.
Otoño del 53
Aquel peronismo de juguete
Primeros amores
Petróleo
El muerto inolvidable
Morosos
Gorilas
Mecánicos
Juguetes
Palizas
Trenes
Caídas
Encuentros
Geneviève
Vidrios rotos
Voces
Rosebud
II Otra Historia
1810
Revolución y contrato social
La Argentina invade California
Álzaga
Las palabras del adiós
El país imposible
O juremos con gloria callar
Utopía
Un amor de Belgrano
Robespierre
III Pensar con los pies
El penal más largo del mundo
Orlando el Sucio
El Mister Peregrino Fernández
El hijo de Butch Cassidy
Final con rojos en Ushuaia
Últimos días de William Brett Cassidy
Ellas también juegan (Eric Valenzuela)
Aquel año la selección chilena de fútbol había llegado al mundial de Alemania 1974, entre los jugadores que destacaban estaba la emblemática figura de Elías Figueroa, un joven fornido, de piel oscura con ansias de conquistar el mundo. Era imitado por todos los niños que se atrevían a tomar aquella esfera de cascos pronunciados, azuzaba a sus ajusticiadores que deseaban acariciarla de las más diversas formas. María no era la excepción. Algo mágico había en aquella esfera misteriosa, sus sentidos se agudizaban, su mirada se tornaba ambiciosa. Aun en su recuerdo se hallaba la imagen de la primera vez que la había tocado. En aquella oportunidad sus pies tocaron el áspero suelo que sostenía su frágil cuerpo, sus piernas temblaban al compás de su corazón que, sin fatigar, hacia rugir su orgullo, era el llamado del fútbol, de la libertad, el llamado a soñar. Pero su camino quedo tempranamente truncado. Sus deseos fueron marchitados a golpes y retos capaces de destrozar cualquier ilusión. Su sueño se difumino como las estrellas que se pierden en el amanecer de cada día. Sus lágrimas se llevaron, entonces, el deseo anacrónico de volar junto a un balón de fútbol.
Pero el atardecer del miércoles fue distinto para María. El sol comenzaba a caer poco a poco, la tarde era devorada por los primeros atisbos de la noche, el cielo se comenzó a iluminar de estrellas que aparecían de forma temerosa. Su marido, Ernesto, la tomo de la mano y le apunto con su dedo índice donde sentarse. Había mucha gente cuyas voces se perdían en un zumbido constante, en gritos alentadores, en silbidos que tronaban en los oídos más sensibles. Los focos del estadio se comenzaban a prender lentamente como anunciando lo que venía. Comenzaban a iluminar lo que los ojos de María presenciarían. El olor del pasto, hace poco cortado, subía hasta la galería, el ambiente era maravilloso; en el aire flotaba el papel picado que la gente lanzaba al vacío, sin destino, lo que provocaba que el cielo se llenara de cientos de puntos blancos titilantes que se elevaban con el viento que hasta esas horas se hacía sentir.
Una música proveniente desde la platea del estadio colocó en alerta a toda la gente, fue entonces cuando el equipo salió a la cancha: la gente se paro desenfrenadamente de sus lugares donde yacía sentada, y los aplausos cayeron desde la tribuna hacia la cancha como una cascada de alegría y reconocimiento. María no pudo aguantar las lágrimas que recorrían con desmesura su rostro. Era su hija Camila de diecinueve años. El tiempo pasa y no en vano. En su hija vio esa mirada que ella tuvo cuando toco un balón por primera vez; En su hija vio alegría e ilusión, esas que le fueron arrebatadas cuando a penas comenzaba su vida, cuando a penas comenzaba a soñar junto a su balón. Ahora la gente las reconocía, las apreciaba, las quería. En aquel momento, María comprendió que los tiempos en que se escapaba de su casa junto con sus amigas para jugar fútbol habían quedado atrás, el pasado esta vez quedaba velado con lágrimas de alegría que se perdían en el viento mientras las ilusiones nuevamente, de a poco, volvían a la vida de María.
El día en que Chile salió Campeón Del Mundo (Pablo Biase)
Medio siglo de vida pública, signada por un inquebrantable sentido de la honradez personal e intelectual, es razón suficiente para revisar, cada tanto, algún aspecto de su pasado. Pero con Marcelo Bielsa ocurre, además, que aún hoy, un largo par de décadas después de su retiro a una vida privada, frugal e íntima, su nombre sigue generando polémicas, admiración y rechazo ardientes. Con una vehemencia similar a la que le hizo ganar la fama de “sanguíneo”. Por lo tanto, el hallazgo casual de un documento que arroja mucha luz sobre la final del Mundial del 10, primera entre sudamericanos entre 60 años, merece la atención de quienes seguimos con pasión la historia del deporte más popular.
Por supuesto, el estilo pasional y arrollador de Marcelo Bielsa para llevar adelante los proyectos en los que creía sembró de anécdotas su biografía, por más de desde joven supiera tender un muro eficaz entre su vida privada y los medios de comunicación. Su falta de la más mínima docilidad frente a las grandes corporaciones comunicativas –especialmente, cuando fue entrenador de la selección nacional argentina de fútbol, a fines del siglo pasado- representó, para sus detractores, “un llamado de alerta”, “el primer signo”. Así, años después, agrandaron y deformaron esas anécdotas, a fin de terminar de pintar un “traidor a la patria” o un “argentino megalómano y voraz”.
Los bielsistas –argentinos, chilenos o mexicanos- coinciden en que se trató del primer signo. Pero del primer signo de una trayectoria emancipatoria programática y pragmática, determinante, entre otras cosas, de la creación de la OEB (1), la capitulación definitiva de Estados Unidos de Nueva Bretaña frente a la Confederación bolivariano-zapatista mexicana, en la Batalla de California (2) –en Abril del 17- y el traslado de la sede de la FIFA de Zurich a Asunción.
Las polémicas son muchas, y las más recientes remiten al ámbito de la política y las relaciones exteriores. Por eso consideramos de gran valor el documento que reproducimos en estas páginas, ya que es rarísimo que en unas notas marginales en la computadora personal de un periodista fallecido hace dos meses -tras caer su vehículo personal en un pozo solar-, figurara un documento de hace más de 15 años, con opiniones y caracterizaciones textuales de Bielsa sobre otros colegas del fútbol, entre otros datos “jugosos”, Más raro aún es que Bielsa haya hecho declaraciones de ese tipo.
Se trata de los fragmentos que se han salvado de una entrevista que Marcelo Bielsa, todavía Ministro de Educación y Deportes de la República Popular de Chile, concedió al malogrado periodista Francis Tuertas (4) para France Football, en el año 2015, y que misteriosamente nunca se publicó. Partes del artículo, más algunas notas marginales realizadas en su momento por el entrevistador, que sobrevivieron al incendio de su laptop (forman parte de la poca información que la policía científica pudo rescatar del disco duro), brindan pistas muy interesantes sobre la presunta suerte sufrida por el entonces técnico de Argentina, Diego Maradona (oficialmente desaparecido antes de comenzar la ceremonia de entrega de premios de Sudáfrica 2010), y sobre los inicios de la carrera literaria de Marcelo Bielsa, entre otros temas.
POR FRANCIS TUERTAS
VOL.: ENTREVISTA EXCLUSIVA A MARCELO BIELSA
TIT.: “DEJEN A MARADONA EN LA PAZ DE SU FE”
NOTA DE REDACCIÓN: Luego de mirar una vez más la final y el gol de taco con caño que Suazo le hace a Andújar, en el modesto LCD bidimensional con que visualiza aquí en San Luis, Bielsa baja la voz y explica qué sucedió verdaderamente con Diego Armando Maradona tras la final que Chile le ganó 3-1 a Argentina.
(1) Organización de Estados Bolivarianos
(2) Luego de la invasión de los antiguos Estados Unidos de América a la “frontera caliente del Sur”, en Octubre de 1816, el secretario general de la Confederación Bolivariana, Marcelo Bielsa, dispuso en menos de un día una reunión cumbre entre los nueve presidentes de la Confederación (todos los sudamericanos, menos el gobierno “izquierdista” de Uruguay, que adhirió al “socialismo intergaláctico antes que a las nuevas mutaciones del populismo argentino”) y el presidente de los Estados Unidos de México, del que salió la declaración de guerra Tras cuatro meses de un avance casi gandhiano, en el que hispanos, negros y blancos se rendían sin pelear, el gobierno ultraconservador de Jeb Bush debió capitular, restituyendo California,Texas, Nuevo Méjico, Arizona y Nevada a los Estados Unidos de México. Los antiguos estados del Sur norteamericano votaron la secesión y el restablecimiento de la Confederación de Estados Americanos, mientras que los estados restantes se unieron a Canadá en los Estados Unidos de Nueva Bretaña y, bajo el protectorado del rey Carlos de Inglaterra, pasaron a formar parte del Commonwealth.
(3) Clara referencia al ex presidente de Newell’s, de fines del siglo pasado XX y primeros años del XXI, Eduardo López, quien administraba los asuntos del club en la oficina del bingo que regenteaba en el centro de Puerto Guevara -por entonces, Rosario-, y quien supuestamente sobrevendía los pases de los jugadores en operaciones un tanto oscuras. Este libro nunca fue publicado y Bielsa no volvió a hablar de él, probablemente para no dificultar la creación del Centro Polideportivo de Alto Rendimiento “Renato Cesarini”, nombre tras el que se unificaron Rosario Central, Newell’s y Tiro Federal, en 2016, cuando, por otra parte, la lucha revolucionaria en toda América iba borrando los últimos bastiones de resistencia conservadora.
(4) Este episodio desencadenaría el Rosariazo II. La columna Che Guevara, compuesta por la fracción dominante de la hinchada de Rosario Central, un sector importante de “La metralleta leprosa” de la hinchada de Newell’s, la FUR (Federación Universitaria de Rosario), la FUA (Federación Universitaria Argentina) y la Nueva CGT (Confederación General del Trabajo) de los argentinos, incautó el camión y las herramientas, y tomó el palacio municipal de la entonces Rosario, destituyendo al intendente y nombrando en su lugar a Mauricio Pochettino, del Frente Nueva Victoria Popular.